Aquí está la identidad de los seis mineros fallecidos en mina ilegal en Guachetá, en límites con Boyacá

La mina, en el sector Mata Siete, estaba sellada desde el 2019, pero seguía operando y este jueves a las 8:30 de la noche explotó dejando seis trabajadores fallecidos.

1001464451
Luto en las entrañas de Guachetá, Cundinamarca: la explosión que sepultó seis vidas en una mina ‘fantasma’. Foto: archivo particular


El alcalde de Guachetá, Pablo Enrique Quicazán, ya lo había adelantado desde el mismo viernes, asegurando que los seis trabajadores estaban muertos, sin embargo, las declaraciones le habrían generado una recriminación del gobernador y la Agencia Nacional de Minería, que solo hasta la tarde de este sábado confirmaron la noticia.

En total fallecieron los seis obreros que esa noche se encontraban dentro del socavón a 250 metros de profundidad, cuando una explosión por acumulación de gas metano les causó la muerte.

Los seis mineros, cuyos cadáveres estuvieron atrapados dentro del socavón conocido como La Vidriosa, en la vereda Mata Siete de Guachetá, Cundinamarca, en límites con Ráquira y Samacá, Boyacá, respondían a los nombres de Iván Martínez, Arnol Arias, Óscar Castrillón, de 31 años, William Montaño, de 35 años; Manuel Medina y Celso Murcia. Hasta el momento no se ha logrado establecer si dentro de las víctimas hay boyacenses.

“Después de las labores de rescate tras el accidente ocurrido en la mina Mata Siete del municipio de Guachetá, fueron hallados los cuerpos sin vida de los seis mineros atrapados. Asimismo se confirma que la explosión se originó por acumulación de gases, en especial metano. Es una lamentable noticia para Cundinamarca y para el sector carbonífero”, dijo el gobernador del departamento Jorge Emilio Rey.

Ayer en la tarde, con el hallazgo de William Montaño y Óscar Alberto Castrillón, se cerró el capítulo más doloroso de la tragedia en la mina conocida como ‘La Vidriosa’, luego de la explosión que se generó el jueves a las 8:30 p.m. El viernes, 12 horas después, se dio el hallazgo de los dos primeros cuerpos, este sábado, en la madrugada, recuperaron dos víctimas más y luego confirmaron el rescate final de Montaño y Castrillón.

El estallido fue devastador, sellando las galerías y dejando atrapados a los seis mineros bajo toneladas de carbón y roca. Desde ese instante, Guachetá se convirtió en el epicentro de un rescate agónico. El equipo de Seguridad y Salvamento Minero de la ANM, junto a Bomberos de Cundinamarca, Chocontá y Lenguazaque, establecieron un campamento de crisis que no descansó un solo segundo.

Según reveló la Agencia Nacional de Minería, la mina ‘La Vidriosa’ operaba en la más absoluta ilegalidad. El título minero de este socavón había caducado desde marzo de 2019. Durante siete años, la mina funcionó como una estructura «fantasma», extrayendo carbón sin las garantías de seguridad ni las inspecciones técnicas que exige la ley.

Las labores de rescate se vieron seriamente obstaculizadas por las altas concentraciones de gas que persistieron tras la explosión. Los socorristas tuvieron que avanzar con detectores de atmósfera y equipos de ventilación forzada, sabiendo que cualquier error podía provocar un nuevo estallido.

«La profundidad de entre 275 y 290 metros dificultó enormemente la extracción de los cuerpos y la remoción de escombros», señaló un portavoz de la ANM.

El CTI de la Fiscalía recibió los seis cadáveres para las necropsias de rigor, mientras en la superficie, el pueblo de Guachetá se pregunta cuántas minas más en la región son bombas de tiempo esperando a detonar.