A la 1:00 de esta tarde en su tierra natal inició el funeral del oficial asesinado este jueves en el norte de Antioquia y que fue trasladado ayer a Boyacá en medio de honores militares.

El subintendente Jonathan Arbey Monsalve Moreno completaba apenas un año de servicio, era muy querido en Gachantivá, el pueblo en el que nació, creció y terminó su bachillerato en el 2018, cuando decidió irse a hacer curso de oficial del Ejército en Bogotá.
Había estado de visita hace apenas unas semanas en este municipio, ubicado a cerca de dos horas de Tunja, pero regresó ayer en un ataúd que fue trasladado de Montería a Paipa en avión y de ahí en caravana acompañado hasta el municipio de Gachantivá.
“Gachantivá está consternada. A las 5:30 de la tarde de ayer llegó finalmente al pueblo, tras el recorrido desde el aeropuerto de Paipa y tras pasar por la vereda en la que había vivido, fue dispuesto en la sala de velación del municipio y su sepelio programado desde la 1:00 de esta tarde, en medio de honores militares”, señaló Pedro Alonso Aguillón Fuentes, exalcalde de Gachantivá.
Era hijo de Ernesto Monsalve, un suboficial del Ejército que portó el camuflado durante cerca de 25 años y que hoy, en Gachantivá conocen como el sargento Monsalve, un líder comunitario al que hoy todos están admirando por la entereza con la que ha asumido el asesinato del hijo que siguió sus pasos, hasta el punto de haber asegurado que perdona a los miembros del Eln, encabezados por alias ‘Matías’ o ‘Pantera’ a quienes se les atribuye el ataque que acabó con la vida de Jonathan Arbey.
El joven, que tenía 23 años, era uno de los cuatro hijos del sargento Ernesto Monsalve y Cecilia Moreno, era soltero, y fue el único militar fallecido en el demencial ataque con una mula ala que le cargaron explosivos que activaron a control remoto en el sector Las Cruces, vereda Las Alemanias, del municipio de Valdivia, en Antioquia.

Según dijo su padre al periódico EL TIEMPO, “había sido asignado a esa región hace apenas 20 días. El no conocía ese municipio del norte de Antioquia y cuando le salió el traslado se enteró que justamente hace poco habían atacado esa misma unidad y que había varios lesionados, pero aun así, me dijo que debía cumplir la misión, además porque eso era lo que a él le gustaba”.
La Gobernación de Antioquia anunció una recompensa de 500 millones de pesos, por los responsables del ataque que fue calificado por el ministro de Defensa Pedro Sánchez, como “un acto miserable que atenta contra la vida humana y la dignidad animal”.