Carme, la receptora, sufrió una infección que provocó la muerte de células y tejidos de la cara.

Un equipo multidisciplinar formado por cerca de un centenar de profesionales del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona ha realizado el primer trasplante parcial de cara del mundo a partir de una donante que había solicitado la eutanasia, un hito médico sin precedentes.
El hospital barcelonés ha dado a conocer la intervención este lunes en una rueda de prensa en la que estuvo presente la receptora, Carme, afectada por una grave infección que provocó la necrosis de células y tejidos faciales. Solo se han realizado 54 trasplantes de cara en el mundo y hay una veintena de centros trasplantadores, entre ellos el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
Para poder llevar a cabo un trasplante de este tipo, se necesita la implicación de expertos de distintos campos, como la cirugía plástica, trasplantes, inmunología, psiquiatría y psicología clínica, rehabilitación y unidad de cuidados intensivos.
El trasplante facial exige una compatibilidad extremadamente precisa entre donante y receptor. Ambos deben compartir sexo y grupo sanguíneo, además de presentar medidas antropométricas similares, un requisito clave para garantizar la viabilidad del injerto.
Según ha explicado Joan-Pere Barret, jefe del servicio de cirugía plástica y quemados de Vall d’Hebron, el hecho de contar con una donante que recibió la eutanasia permitió una planificación quirúrgica excepcionalmente detallada.
“Pudimos realizar una planificación en 3D tanto de la donante como de la paciente, lo que facilitó enormemente el trabajo”, ha señalado. Esta preparación previa ha contribuido de manera decisiva al éxito de una intervención que marca un antes y un después en la medicina reconstructiva.
Todo ello sin que hubiera ninguna conexión entre la donante y la receptora, ha indicado por su parte el coordinador de Programas de Donación y Trasplantes del Hospital Universitario Vall d’Hebron, Alberto Sandiumenge, quien ha asegurado que cumplieron la ley de regulación de la eutanasia «estrictamente».
Elisabeth Navas Moya, coordinadora médica del programa de donación y trasplantes del Hospital Vall d’Hebron, ha destacado en una entrevista concedida al Canal 24 Horas la buena evolución de Carme, la receptora, quien en sus propias palabras «ha recuperado una calidad de vida que no imaginaba que pudiera volver a tener».
Navas Moya ha explicado que el trasplante está evolucionando favorablemente, tanto desde el punto de vista estético como funcional. «No se trata solo de tener una cara, sino de que esta sea funcional», ha señalado. En este sentido, la paciente ya ha recuperado la sensibilidad, respira mejor, puede tragar con normalidad y ha vuelto a alimentarse por vía oral, algo que no podía hacer antes de la intervención.
Además, la recuperación le ha permitido volver a salir a la calle y recuperar su identidad, aunque la coordinadora subraya que «lo más importante es que la funcionalidad está evolucionando muy bien». Actualmente, Carme realiza ejercicios diarios para fortalecer y activar la nueva musculatura facial.
Pere Barret, ha explicado que Carme, a través de la picadura de un insecto, sufrió una infección que le provocó una necrosis, la muerte irreversible de células y tejidos, en la cara. «Lo que podría haber quedado en una anécdota acabó siendo una experiencia horrible para ella y todos los familiares», ha lamentado. Esta situación causó una alteración severa de sus funciones del habla, de su respiración y de su nutrición, poniendo en peligro la vida.
«Han estado allí las 24 horas del día, y me han tratado como si fuera de su familia, ha sido maravilloso», ha expresado Carme. Respeto al médico que la trató, ha explicado que fue el único experto que le ofreció alguna solución, y lo ha calificado como su «ángel de la guarda». También ha agradecido «de corazón» a la donante y a la familia por su acto de generosidad.
La primera intervención
Han pasado 20 años desde la primera intervención de este tipo a Isabelle Dinoire en el Hospital de Amiens (Francia).
El suyo fue parcial, pero marcó el punto de partida de una carrera científica para perfeccionar una complejísima intervención que, más allá de restituir la funcionalidad del rostro, atraviesa las entrañas de la identidad individual: la cara concentra la apariencia de uno y ayuda a construir la representación personal.
Cinco años después de esa primera vez, Vall d’Hebron entró también en la historia de la medicina al realizar el primer trasplante total de cara. En España ya se habían hecho dos parciales en Valencia y Sevilla en 2009.
Estas complejas intervenciones, consideradas todavía de carácter experimental, han abierto una opción terapéutica para pacientes con desfiguración facial grave, pero tampoco están exentas de riesgos y polémicas, como el peligro de rechazo crónico del injerto y el impacto emocional a largo plazo de este trasplante.
Con información de RTVE Noticias España y de El País España