Marinos de la Armada Nacional viajaron desde Barranquilla para acompañar el funeral de su compañero, el grumete o alumno, Julián Fernando Condía Bello.

Cumplió el sueño de su vida, el de ser marinero. Vistió sus uniformes durante 20 meses y este jueves fue sepultado en el cementerio de Tibasosa, precisamente con el uniforme que tanto quería, en un ataúd cubierto por el Pabellón Nacional, ese mismo que había jurado defender mientras surcaba las aguas.
En medio de una particular ceremonia presidida por el almirante Juan Ricardo Rozo Obregón, comandante de la Armada Nacional, esta tarde en Sogamoso, le dieron el último adiós al joven grumete de la Escuela Naval de Suboficiales ARC Barranquilla, Julián Fernando Condía Bello, quien falleció el domingo en un extraño accidente en el buque Gloria el domingo.
Su cuerpo fue rescatado tras 24 horas de búsqueda en el río Magdalena y este miércoles fue entregado finalmente en Sogamoso a sus familiares para su funeral, al que llegaron sus padres, hermanos y demás familiares, al igual que sus compañeros del colegio Integrado donde obtuvo el título de bachiller en diciembre de 2023, un mes antes de irse a hacer el curso para suboficial de la Marina, en Barranquilla.
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Y mientras su familia pide explicaciones sobre lo ocurrido, tuvieron que despedir al joven de 19 años, quien completaba un año y medio en la escuela en Barranquilla y donde precisamente en diciembre se graduaba como marinero segundo.
“Te crie, te vi crecer, pero jamás pensé que también fuera la que te iba despedir. Serás recordado como un marinerito, cumpliste tu sueño, lo puedes creer. Nadie nos preparó para tener que despedir a nuestro hermano menor”, dijo Johana, su hermana mayor, tras terminar la misa en la Catedral de Sogamoso.

Por su parte, el comandante de la Armada aseguró que el grumete Condía zarpó en un viaje eterno con el Dios de los mares y que por eso, en representación de los 33.000 oficiales, suboficiales, personal de la Marina y estudiantes, expresa las más sentidas condolencias a su familia y a la comunidad sogamoseña.
“Lo más difícil es despedir a uno de mis tripulantes, nuestro grumete, a pesar de su corto paso por la institución no dejó una huella imborrable. El 29 de julio se embarcó en su crucero de instrucción y el pasado domingo lo estaba esperando y desafortunadamente lo tuve que ver ya sin vida”, añadió el almirante.
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Los marineros de uniforme blanco le dieron el último adiós a su compañero en medio de honores en la Plaza de La Villa, en una ceremonia que cautivaron no solo a los cientos de asistentes que acompañaron la misa, sino a los transeúntes, mientras sus padres: Maricela Bello y Luis Fernando Condía, sus hermanos: Johana, Sharil, Jerónimo, Sebastián, Paula y Luis, sus abuelos, tíos, primos y demás familiares lloraban y se lamentaban.
Ahora, la familia espera hacer su duelo por la partida de su ser querido, mientras esperan que a la par avancen las investigaciones que les entreguen explicaciones reales y comprobadas de lo que ocurrió en el llamado buque escuela, pues aseguran que hasta el momento la Armada ha sido muy hermética con la información y que hay cosas que no les cuadran en la historia que les han entregado.