La tesis de accidente o suicidio se descartó en el momento del levantamiento del cadáver este lunes, al parecer por unas heridas que presentaba el cuerpo.

Conmocionados están los habitantes de Soracá tras conocerse de la muerte de Olga Lucía Pedroza Bernal, una joven que apareció flotando la tarde de este lunes en un reservorio de la vereda Puente Hamaca y este martes, un joven de 17 años se entregó a las autoridades asegurando ser el responsable de su asesinato.
El hecho es muy confuso, pero hasta el momento lo que se sabe es que, en el mismo instante del levantamiento del cadáver, las autoridades descartaron que se tratara de un ahogamiento.
La noticia se conoció este martes coincidencialmente cuando se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres.
“Se recibe una llamada a través de la línea de atención de la estación de policías de Soracá, donde se informa sobre el hallazgo de un cuerpo sin vida dentro de un reservorio de agua ubicado en predios de una finca en la vereda Puente Hamaca. Este cuerpo corresponde al de una mujer de aproximadamente 20 años”, explicó el coronel, Carlos Andrés Cárdenas, subcomandante de la Policía Metropolitana de Tunja.
El oficial agregó que, al iniciar las labores de verificación por parte de los funcionarios de la seccional de investigación criminal, quienes se desplazaron al lugar para realizar la inspección técnica y recolectar los elementos materiales probatorios, se pudo establecer que no se trataría de un accidente, sino posiblemente de un homicidio.
Del joven, por ser menor de edad, aún no se suministra su identidad, pero lo que se sabe es que Ya hay un detenido, dijo el coronel, Carlos Andrés Cárdenas, subcomandante de la Policía Metropolitana de Tunja.
Su señora madre: Angela Patricia Pedroza Bernal, sus hermanos: Sebastián e Isabella Pedroza Bernal, abuelos, tíos, primos y demás familiares. Agradecen a sus amigos su asistencia a las exequias que se oficiarán: mañana jueves 27 de noviembre de 2025, a partir de las 2:00 de la tarde, en la iglesia parroquial de Toca, con velación en la capilla parroquial de Toca, con posterior traslado el cementerio local de Toca.