La búsqueda de fuentes de energía limpias y sostenibles ha llevado a potenciar alternativas renovables como la geotermia, una tecnología que utiliza el calor del subsuelo para generar electricidad o calefacción sin recurrir a combustibles fósiles.
Esta alternativa energética no solo contribuye a reducir las emisiones de CO₂, sino que también representa una opción eficiente y viable para diversos sectores productivos, especialmente cuando se apoya en herramientas como la inteligencia artificial (IA) para optimizar su implementación.
Al respecto habló Yeison Eduardo Conejo Sandoval, docente del Programa de Ingeniería Industrial de UniAgraria, quien explicó cómo se aborda un proyecto de geotermia desde esta disciplina y qué beneficios representa para el medio ambiente.
Geotermia: energía limpia optimizada con inteligencia artificial
La geotermia es una fuente renovable que se apoya en el calor del interior de la tierra para producir energía sin contaminar el aire, y con una huella mínima de carbono. Su aplicación permite combatir el cambio climático y construir una matriz energética más sostenible.
Es por ello por lo que Yeison Eduardo Conejo Sandoval, Docente del Programa de Ingeniería Industrial de UniAgraria, explicó que «desde el Programa de Ingeniería Industrial de UniAgraria entendemos la geotermia como una oportunidad para liderar proyectos sostenibles, planificando, gestionando recursos, evaluando costos y diseñando sistemas energéticos eficientes a través del uso de tecnologías como la inteligencia artificial”.
Además de facilitar la identificación de zonas con potencial geotérmico, la IA mejora la eficiencia energética, predice comportamientos del subsuelo y reduce costos operativos, lo que hace más viable su adopción a gran escala.
Aquí, el profesional en Ingeniería Industrial es el responsable de estructurar toda la cadena de suministro del sistema geotérmico, asegurando que su funcionamiento sea sostenible tanto técnica como económicamente.
En este sentido, la geotermia puede aplicarse en sectores como la generación de energía, climatización de edificios, agricultura, procesos industriales e incluso el turismo sostenible.
Desde lo científico, involucra disciplinas como la geología, la inteligencia artificial, la ingeniería ambiental y la energética, convirtiéndose en un campo fértil para la innovación y la sostenibilidad.
