Esta tarde, en el cementerio Santa Isabel, en Oicatá, se adelantarán las honras fúnebres de la señora Flor María Hernández de Salas, quien falleció a sus 92 años.
“Se fue una líder, una mujer guerrera, se fue una boyacense berraca”. En esta sentencia coinciden no solo sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares, sino todos los que conocieron a la señora Flor María Hernández de Salas, quien será sepultada esta tarde en el Parque Memorial Jardines de Santa Isabel.
Había nacido el 3 de enero de 1933 en el municipio de Cómbita. Era la tercera de cinco hijos: tres hombres y dos mujeres, que crecieron bajo el amor de unos padres campesinos y en medio de los cultivos y la crianza de animales.
“Nunca le quedó grande ningún oficio del campo porque fue criada a la par con sus hermanos en las distintas labores. Así que podía un día estar preparando la comida o el guarapo a los obreros y, otro día, ayudando en el surco del arado o matando un chivo o un marrano, cosa que se le daba muy bien por la precisión a la hora de sacrificar animales para la venta de carne. Ya más grande, incluso llegó hacer un remplazo de profesora de primaria”, dijo Doris Carmenza, una de sus hijas.
A los 20 años conoció al que sería su esposo y papá de sus trece hijos, don Melquisedec Salas, también oriundo de Cómbita y con el que conformaron un hogar en la vereda Rupavita, en el municipio de Arcabuco.
“Tenía 92 años y tuvo 13 hijos, e incluso crio a tres nietos; en total tiene 60 nietos y seis bisnietos. De origen Conservador, seguidora de las ideas de Laureano Gómez, y convertida a la izquierda, simpatizante desde hace muchos años de Gustavo Petro, a tal punto que últimamente me regañaba, porque a pesar de ser militante de la izquierda, he criticado y cuestionado diferentes situaciones del gobierno nacional”, aseguró a Tuiteros Boyacá, Pedro Pablo Salas, recordando que su padre había fallecido a los 84 años.

La señora Flor, como era conocida en Arcabuco, lideró diferentes procesos en favor de la comunidad y de los menos favorecidos, fue una líder comunitaria, reconocida por la mayoría de quienes la distinguieron y convivieron en esta localidad de la provincia de Ricaurte, a una hora de Tunja.
Esta tarde, será despedida por sus 13 hijos en primera fila, pues como ella aseguraba, se daba el lujo de tener a sus retoños vivos, desde el mayor que tiene 70 años, hasta el menor, de 45 años. Son ocho hombres y cinco mujeres, la mayoría dedicados a temas del comercio, el sector agropecuario y la microempresa, a excepción de Pedro Pablo quien se inclinó por la política y la academia.
Su féretro se encuentra desde ayer en la Funeraria San Francisco y su sepelio será esta tarde a partir de las 2:30, en la capilla San Jorge, en el Parque Memorial Jardines de Santa Isabel, jurisdicción del municipio de Oicatá, a orillas de la doble calzada que de Tunja conduce a Paipa. Luego de la eucaristía, allí mismo se dará su inhumación.
