Tecnología, moda y electrodomésticos, las categorías más golpeadas por el fraude digital en el retail

Un informe de la compañía Koin revela que estas tres industrias concentran la mayor cantidad de intentos de estafa o fraude digital en Colombia.

La falta de autenticación, procesos manuales y poco monitoreo son errores que exponen al retail al fraude digital. Foto: Cortesía
La falta de autenticación, procesos manuales y poco monitoreo son errores que exponen al retail al fraude digital. Foto: Cortesía

Los expertos advierten sobre los errores más comunes en las ventas digitales y entregan recomendaciones para blindar los negocios en línea.

El auge del comercio electrónico en América Latina no solo ha abierto nuevas oportunidades para los consumidores y el sector retail, también ha despertado el interés de los ciberdelincuentes. La creciente sofisticación de los estafadores, sumada a la necesidad de equilibrar seguridad y conversión en las ventas, ha puesto en alerta a empresas y marketplaces en Colombia.

De acuerdo con Koin, compañía especializada en soluciones antifraude, las pérdidas por fraudes digitales pueden alcanzar hasta el 50 % de la rentabilidad de un negocio, un impacto que compromete tanto los ingresos como la confianza de los clientes. Entre las categorías más vulnerables se destacan la tecnología, la moda y el calzado, y los electrodomésticos.

Los productos tecnológicos concentran el 35 % de los intentos de fraude por su alto valor y facilidad de reventa; la moda y el calzado representan el 25 %, especialmente en temporadas de descuentos; y los electrodomésticos y electrónicos alcanzan el 20 % debido a su demanda constante.

Alejandro Móron, Fraud Prevention Director de Koin, explicó que los picos más altos de intentos de fraude coinciden con las grandes fechas comerciales, como Black Friday o Cyber Monday. “Aunque los intentos aumentan en números absolutos, el riesgo relativo por compra individual es menor porque también crece el volumen de ventas legítimas. El verdadero problema son los falsos positivos que afectan la conversión y terminan frustrando al cliente”, señaló.

El estudio advierte que el método más utilizado en el retail sigue siendo el uso de tarjetas de crédito robadas o clonadas, muchas veces ligado a la ingeniería social o al robo de credenciales para tomar control de cuentas legítimas.

Este tipo de fraude, además de generar pérdidas económicas, mina la confianza de los consumidores. “Hemos identificado que hasta el 60 % de los compradores cuya transacción legítima es rechazada no vuelve a intentarlo en la misma tienda”, añadió Móron.

Entre los errores más frecuentes del sector están la falta de múltiples capas de autenticación, la dependencia de procesos manuales de aprobación, la escasa integración entre sistemas de pago y antifraude, y la ausencia de monitoreo en tiempo real.

Para Koin, los retailers suelen dividirse en tres grupos: aquellos que no tienen estrategia antifraude y desconocen incluso sus tasas de rechazo, los que aplican medidas excesivas que generan fricción innecesaria y afectan la experiencia del cliente, y los que han decidido apoyarse en aliados tecnológicos para mantener el equilibrio entre seguridad y conversión.

La compañía ha apostado por el uso de Inteligencia Artificial y Machine Learning para procesar cientos de variables en milisegundos y distinguir entre transacciones legítimas e intentos de fraude.

Un caso de éxito es el de la cadena argentina Frávega, que redujo a la mitad su tasa de fraude y aumentó en 15 puntos porcentuales la aprobación de ventas tras implementar estas soluciones.

El panorama obliga al retail a mantenerse en constante evolución. La aceleración de la logística con entregas cada vez más rápidas, la diversificación de medios de pago y la multiplicidad de canales de venta hacen indispensable una estrategia antifraude flexible, capaz de responder a un entorno cambiante sin sacrificar la experiencia del consumidor. Como concluyó Móron, “la sofisticación de los estafadores avanza al mismo ritmo que el comercio digital, y la clave está en actualizarse de manera permanente para no perder ni ingresos ni confianza”.